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24.6.15

What a feeling is believing!

Lista para comenzar a escribir el post de hoy.

Creo que la primera vez que lloré sin razón aparente fue a los 12 años. En ese entonces este llanto se atribuyó a mi reciente despertar hormonal (sigo esperando el momento en el que mi busto se desarrolla, ¿eh, hormonas?) y a los cambios que mi cuerpo experimentaba al cambiar de niñaamujer. De hecho, esa fue la única explicación que me ofrecieron durante los primeros años de mi pubertad-adolescencia. "Es normal" decían, "son las hormonas" decían. Y yo lo creía. Yo lo creí durante años.

¿Pero qué pasa cuando han pasado 10 años y sigues llorando sin razón? ¿Qué pasa cuando esos llantos son más frecuentes cada vez? ¿Cuando tienes lagunas mentales después de haber llorado durante horas? ¿Qué pasa cuando lloras pero no sientes nada? ¿Qué pasa cuando tienes miedo de todo? Te llevan al psiquiatra, eso es lo que pasa. Y el psiquiatra te dice que algo falta en tu cerebro. Y el psiquiatra te da unas píldoras mágicas (algunas veces) que te hacen sentir mejor*. Y llegas más o menos bien a los 28 años.

Cuando has pasado por algún tipo de enfermedad mental o trastorno de la personalidad, surgen muchas preguntas al respecto. En mi caso, la más común era "¿por qué?" ¿Por qué me siento así? ¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué tengo miedo? ¿Por qué no puedo ser feliz? Ese tipo de preguntas que no tienen respuesta porque, y me lo dijeron tantas veces, "cada cabeza es un mundo. "Qué respuesta más pendeja", pensé incontables veces. Pero creo que Pixar y Disney no pensaron lo mismo porque su nueva película Intensa Mente (Inside Out, pues) se trata precisamente de eso.

A mi me flipa todo lo que es Disney, y más cuando Pixar está involucrado, así que esta semana fui al cine a ver lo nuevo de disneipicsar, ya preparada para un abuso emocional del bueno, del bonito al que me tienen tan acostumbrada. Y, claro, no me decepcionó.

Porque, ¿qué es la vida sin algo de INCONTROLABLES SOLLOZOS QUE NO PARAN?

Intensa Mente se centra en una niña, Riley, y todo el desajuste emocional que implica el mudarse de Minnesota a San Francisco. El encanto en esta ocasión, es que no lo vemos desde afuera, sino dentro de su cabeza. Es así como conocemos a Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Desagrado, quienes viven dentro de su mente y observamos durante 102 maravillosos minutos cómo es que gracias a sus acciones Riley desarrolla recuerdos relacionados con una emoción específica, características especiales de su personalidad y, lo más importante, qué pasa cuando te faltan la Alegría y la Tristeza. Wow. They fucking went there.  

En un principio Alegría es la emoción principal, la que está al mando y la que controla a las demás (un mundo ideal, amirite?), y claro está, lucha porque todos los recuerdos, ideas, y acciones de Riley sean felices y alegres yupi. Claro, Miedo, Ira y Desagrado son aceptables, pero ¿Tristeza? Totalmente fuera de discusión. Tristeza es tratada, de la manera más amena posible, como una paria. Porque sentir Tristeza está mal. Porque la Tristeza no sirve para nada. Porque nadie quiere a la gente triste, ¿cierto? Creencias tan arraigadas en la conciencia colectiva que nuestra primera reacción al encontrarnos a alguien que pasa por un momento de genuina tristeza o depresión en su vida, nuestra primer reacción es tratar de animarla y alegrarla, sin ver más allá, sin mostrar empatía o tratar de comprender las razones de ese sentir. 

Es precisamente al darse cuenta de que hay algo más allá que el simple hecho de sentirse feliz y desdichado que Alegría da su lugar no solo a Tristeza, sino también a las demás emociones dejando que converjan de tal forma que los recuerdos y pensamientos centrales no se limiten a un solo sentimiento, y abrazan la belleza de los, ajá, sentimientos encontrados.

Considerando que, según cifras del IMSS, en nuestro país aproximadamente entre el 2.5% y 3% de la población (más o menos 3 millones de personas) padecen depresión (ya sea de leve a crónica), el tener un punto de referencia, que seguramente será un hito en la cultura popular, para la comprensión de cualquier tipo de trastorno afectivo me parece maravilloso, sobre todo si tomamos en cuenta que sólo menos del 20% de quienes los padecen se deciden a buscar ayuda, pudiendo tardar hasta 14 años en hacerlo.

Y bien, sí, Intensa Mente me dejó muy clara la imagen mental de la mentada cadacabezaesunmundo, pero dentro de esa cabeza, habitando en ese mundo, los sentimientos son los mismos. Sea cual sea el que nos controle está bien, siempre y cuando nos demos la oportunidad de sentirlos todos. TODOS, dije.

Hola, me llamo la historia de Carl y Ellie + la mamá de Nemo

23.6.15

Soy un dinosaurio y me llamo Anacleto

Como buena niña que creció durante la década de los años 90s, obviamente, me flipaban los dinosaurios ("flipaban", ajá). No entiendo como llegamos a ser una generación tan detestable en nuestros años de adultez habiendo tenido una increíble infancia en la que fuimos bombardeada por una cantidad obscena de consumibles con temática prehistórica: películas, sitcoms, caricaturas, ropa, cualquier artículo que pudiese fabricarse en polipropileno y, claro está, la mejor cobija del mundo:

Los antropólogos del futuro estudiarán los extraños glifos en este textil de la llamada generación "millenial".

Ya fuera Pie Pequeño, el Bebé Sinclair, Denver o los Dinoplatívolos (cuando quería aventuras de "niños") para mí los dinosaurios eran las criaturas más cotorras de la creación y me dolía que no se hubieran podido salvar en el Arca de Noé.  Culpen a muy temprana instrucción católica por esto último.

En 1993 yo tenía 6 años y no tenía idea de quién rayos era Steven Spielberg, pero todos decían que iba a sacar una película en la que a) había dinosaurios b) la gente "moderna" y no "los cavernícolas" estarían en contacto con los susodichos, ¡qué maravilla! ¡Ese Señor Espílber tenía que ser un verdadero genio!

Cuando la gente me pregunta que quién me hizo tanto daño, quisiera poderles dar el nombre de aquella persona que rompió mi corazón diciéndome que en esta película los dinosaurios NO hablaban con los humanos, NO cantaban, NO usaban ropa cool y que, probablemente, el Tiranosauriorex se comiera a los otros dinosaurios (yo sabía que era malo, pero no sabía a qué extremo), pero no recuerdo el nombre, no.

Quisiera poder decirle a mi yo de 6 años que no sea nena, que no chille ni haga berrinche, se aguante y vaya a ver la película... Pero como aún no soy acompañante del Doctor y todavía no viajo con él a través del tiempo y el espacio, Zazil de 6 años tendrá que esperar 22 años para descubrir la magia de Yurasic Parc. Vein-ti-dós-a-ños. Sí... Y bien, básicamente, vi Jurassic Park por primera vez hace tres semanas, guiada por una mezcla de curiosidad, nostalgia, bullying y anticipación por Jurassic World.

Querida yo de 6 años: efectivamente, en Jurassic Park los dinosaurios no hablan, no cantan, no tienen ropita cotorrona y su interacción con los seres humanos no es precisamente óptima. En conclusión, es una película maravillosa y no puedo esperar a que la veas y te asombres.

Es inútil que más de dos décadas después hable de lo increíble que es JP, no sólo en el contexto cinematográfico, sino también en el cultural. Pero puedo hablar de su hija, Jurassic World, que es una secuela peromásbienno.

22 años después los infames incidentes ocurridos en Jurassic Park, InGen ha logrado cumplir el sueño dorado de John Hammond de crear un fabulantástico parque de diversiones con dinosaurios reales, y altísimo rendimiento económico. Como si Walt hubiera pitcheado un estegosaurio y no un ratón. Aviones y ferrys plagados de gente llegan a diario plagados de humanos deseosos de conocer de cerca a los primeros seres en reinar sobre la tierra. Así vemos a los felices humanitos bebés montar un bebé triceratops y alimentar un bebé brontosaurio en el petting zoo, a los felices humanitos en primera fila observar cómo un mosasaurio devora un tiburón, a los felices humanitos crear una nueva especie de dinosaurio más grande, más terrible y más colmilludo.Un Kanyesaurus Rex, vamos.

How much do I not give a fuck? Let me show you right now.

Al igual que en Jurassic Park ese maldito complejo-de-dios, tan inherente en el humano hace de las suyas. Kanyesaurus, efectivamente, doesn't give a fuck, y responde a su recién descubierta naturaleza, dejando un verdadero cagadero a su paso.  En el proceso Star Lord se vuelve el Guardián de los velociraptores, Brice Dallas Howard corre en tacones sin ensuciarlos, cansarse o lastimarse (ídola),  Vincent D'Onofrio trata de razonar, en vano, con un dinosaurio y BD Wong se asegura de salir, de nuevo, vivo de la Isla Nublar.

Los infantes que esta vez protagonizan la nueva entrega de la franquicia, describen a la perfección el antes y el después del desencanto de la infancia. Infante pequeño es una criatura adorable que no ha perdido su capacidad de asombro y para quien todo es nuevo, con un hambre de conocimiento y experiencias que, por desgracia, ya no se ve en las nuevas generaciones. Infante mayor, por su parte, es la representación fiel de las nuevas generaciones, tan acostumbradas a recibir la información digerida y al instante que todo pierde su estatus de novedad con la misma rapidez en la que lo adquiere.

El único pero que pongo, es que no hubo ni una escena de Chris Pratt sin camisa, pero supongo que no se puede tener todo en la vida.

That'll do, pig.

17.7.12

It's the eye of the tiger, it's the thrill of the fight

Si hay algo que me revienta los ovarios de la generación en la cual me tocó crecer, es la necesidad casi patológica de documentar hasta el más mínimo detalle de su acontecer diario.  Digo patológica porque es muy diferente tomar una foto tuya con tus amigos cuando sales a algún lugar, a una fiesta, o cuando se reúnen a tomarle fotos a las papas a la francesa que te estás comiendo en ese momento.  O peor aún, posar con dichas papas.  El horror.  Lo peor es que no lo estoy inventando. 

La peor parte, no es el hecho de documentar los hechos más triviales y corrientes, sino también tus fracasos y decepciones al parecer.  No conforme con airear los trapitos al sol via Facebook o Twitter como la gente normal, hay quien quiere hacer su miseria pública a nivel mundial, via MTV por su puesto.

Y hay quien se inventa una vida imposible y hace que MTV la transmita, no big deal.


Fue en 1992 cuando MTV estrenó un show que habría de cambiar paradigmas del entretenimiento televisivo a nivel mundial: The Real World New York. Con la premisa de "esta es la historia real...", MTV presentó al mundo a 7 desconocidos (no sólo para la audiencia, sino entre ellos mismos) que vivían, trabajaban y hasta dormían juntos y que además eran grabados las 24 horas del día. Wow.  Estados Unidos estaba todavía despertando del letargo conservador que llegó a su fin con el término del periodo presidencial de Ronald Reagan y el inicio de George Bush Sr., así que poder ser testigos de la vida íntima de gente extraña, y además con su consentimiento, era algo a lo que sólo las señoras chismosas de los suburbios tenían acceso.

27 temporadas después, han surgido infinidad de programas bajo el mismo formato, gracias a los cuales hemos conocido a la familia de Ozzy, lo cool e intrigosa que puede ser la vida en el Orange Country, dieciseisañeras embarazadas, gente que se divierte inflingiéndose daño, gente que se somete a cirugías para parecerse a Brad Pitt o Jennifer López, gente que necesita que enchulen su auto, gente que necesita ayuda para que una muchacha lo invite a pasar a su casa, gente que quiere salir de la friendzone, en fin, gente como uno, pero con acceso a las cámaras de MTV.

Por más que deteste presenciar la miseria que representa declarar tu amor a tu mejor amigo y ser rechazado en transmisión mundial, he de admitir que hay programas que no puedo, por más que quiera, dejar de ver, como Jersey Shore (mi coeficiente intelectual bajó 10 puntos, ya lo sé) y, un favorito personal, Made.

Creciendo víctima del bullying y sin encontrar un lugar al cual realmente perteneciera, ver gente como yo tratando de ser algo más, algo que nadie creyera posible de ellos, y cambiar para bien, me dejó boba.  Yo quería eso, yo quiero eso.  Dejar a todos aquellos que te dijeron "no, no puedes" o "no, eso no es para tí", callados, comiéndose sus palabras mientras les das un golpe de, no sé, Muay Thai, por ejemplo.


Estoy segura de que fue @elfabulosocharl quien sugirió, como uno de mis 30 retos antes de los 30, que me peleara en un ring. Primero pensé "ayno, ¿yo? ¿En un ring? ¡¿Cómo?! Eso no es para mí, si soy una super nena" y después piensé en toda la gente que sólo de sugerirlo, en primer lugar se iba a reír, y en segundo lugar me iban a decir que no puedo y que eso no es para mí, que mejor haga crochet o macramé. 

Y pues, bueno, ayer fue mi primer entrenamiento de Muay Thai, tengo de aquí a que cumpla 30 para subirme a un ring y demostrar que sí puedo, que eso sí es para mí.

26.6.12

Are you lonesome tonight?

No sé cuántas veces y en cuántos blogs me he quejado de lo sola que me siento por no tener novio.  Ahora con la crisis de los 25 años pior.  Así, con i. Pior es peor que peor.  Pero creo que lo único peor que Pior es ser el último ejemplar de tu especie.  Y ser macho.

Hoy internet está repleto de noticias sobre la muerte del Solitario George o Lonesome George, el último ejemplar vivo de la especie Chelonidis abingdonii o Tortuga de gigante de Pinta, una especie nativa de las islas Galápagos, que a pesar de los múltiples esfuerzos hechos nunca tuvo descendencia.

El Solitario George fue encontrado por unos cazadores de cabras* el 1 de diciembre de 1971 en la Isla Pinta, parte del archipiélago de las Galápagos.  Se estima que nació entre 1903 y 1908, pero no se tiene la certeza sobre el año exacto de su nacimiento.  Lo que sí se supo con certeza casi desde el principio fue que George, nombrado así por el supuesto parecido que tenía con el actor George Gobel, era el último de su especie.

A pesar de ser todo un Don Juan,  George no logró ser el semental que todos esperaban.  De los 16 huevos que sus dos compañeras de la Estación Científica Charles Darwin pusieron, ninguno fue fértil,  lo cuál significó el fin de la especie tal y como se conoció.  Probablemente se debió a que ninguna de esas sexies tortugas pertenecían a su subespecie, sino a la Chelonoidis nigra becki por ser más específica.  La necesidad de reproducir a George y detener su soledad llegó a tal grado que el gobierno de Ecuador ofreció una recompensa de $10,000 dólares a quién emparejara al centenario galán con una hembra de su especie.


Bow-chica-bow-bow turtle style

Sin embargo mucho antes de su muerte, el Solitario George ya se había convertido en un ícono de conservación ambiental, y ya se habla de conservar su cuerpo para futuras generaciones.

A pesar de ser el equivalente reptil de Úrsula Iguarán, el Solitario George no era tan solitario, rodeándose de un séquito de científicos que velaban por su bienestar, admirado por hippies que usaban prendas de $120 dólares con su nombre y con su propio harem de nenas.  El tipo era un rockstar, no miento.

52 Hertz, por otro lado, es realmente el ser vivo más solitario del planeta. Esta ballena barbada vaga sola por una ruta tan particular que no tiene ni la más remota posibilidad de toparse con otro miembro de su especie.  No sólo eso, la frecuencia de su canto, la cuál es el motivo de su nombre, es tan baja que aunque existiera la posibilidad de que se encontrara cerca de otra ballena barbada, por más que cantara para llamar su atención, su canto nunca sería escuchado y la otra ballena pasaría de largo sin enterarse de su existencia.

Sí, bueno, debo admitir que ESO es mucho más triste que ser una auto proclamada solterona de 25 años.

*Sí, cazadores de cabras.  Al parecer éstas eran una seria plaga en la Isla Pinta y estaban terminando con su vegetación.  A la fecha ya fueron exterminadas por completo de la isla y la reforestación está casi completada.

18.6.12

I can only give you everything

El viernes, justo cuando terminaba el post anterior, sobre los maravillosos hombres que acechan mis sueños que en su momento enamoraron a generaciones de mujeres, un buen amigo en quién confío ciegamente cuando de música se trata, me recomendó a un hombre que de haber vivido en 1958 hubiera hecho lo propio en materia de seducción con las féminas de la época pero a través de su música. Nick Waterhouse es su nombre.

"Oh, ¿Nick Waterhouse? Probablemente nunca has oído de él"

Oriundo de San Francisco, este joven californiano de 24 años está causando furor en los círculos jazzeros alrededor del mundo. Su sonido combina lo mejor del soul, el funk y el R&B y es comparado con el legendario Ike Turner y sus Kings of Rythm e incluso con Ray Charles.

Se nota que el hombre es un alma vieja. No sólo es su música, sino su persona.  Con atuendos que consisten en pantalones altos, tirantes, corbatas de moño y lentes de montura de pasta, Nick dista mucho de ser un hipster, más cercano a un empleado de Don Draper que a un habitante de Williamsburg, y con una colección de discos que harían sonrojar a cualquier melómano nacido alrededor de 1942.

Quizás la música de Nick Waterhouse no es nueva, pero en una época en la que casi todo suena igual, las voces suenan arrastradas y aflojeradas o a la gente le gusta el dubstep, su sonido nostálgico resulta francamente fresco. Quién no lo ama a primera oída, no tiene alma. He dicho.



Los hipsters se venden por separado.

Nota: una bonita sorpresa al dar click en la imagen.